12 meses y medio

12 meses y medio

Hace tiempo trabajé con una clienta. Digamos que se llamaba Raquel.

Una abogada brillante y una persona corriente como tú o como yo, que se levanta temprano, come de fiambrera en su despacho y se queda dormida viendo su serie favorita después de una larga jornada.

Raquel quería una web. Como la que aparecen en las tarjetas de visita de sus colegas (pero “más profesional”, me decía).

Hasta aquí todo en orden.

La planificación de la web fue fácil y congeniamos enseguida.

Ella estaba convencida de que por fin tendría su propia web, decisión que llevaba posponiendo mucho tiempo, y yo que tenía delante un encargo en el que no me faltaba ningún elemento para crear el mejor producto posible.

No podía estar más equivocado.

Me puse con el diseño, que teníamos bien definido, a la espera de sus textos. Mi parte estuvo lista dentro del periodo acordado.

Le pregunté por los textos.

Oh, aún no los tengo. Disculpa. La semana que viene.

Pasó una semana.

¿Sabes? No he tenido tiempo. En una semana, seguro que te los mando.

Pasaron dos semanas.

Siempre había alguna razón.

Las semanas se convirtieron en meses.

¿Por qué te cuento todo esto?

12 meses y medio después de nuestra primera reunión Raquel pudo poner por fin en su tarjeta de visita la dirección de su nueva web.

¿Por qué? ¿Por despiste? ¿Por desidia?

No, por falta de tiempo y porque siempre hay cuestiones que parecen más importantes.

Seamos sinceros. ¿A quién le apetece ponerse a pensar y escribir los textos de su web en sus ratos libres?

Y, sin embargo, no solo los textos son decisivos para que transmitas lo que eres y lo que haces, sino que cada semana que la web no está en el plazo previsto se pierden clientes y oportunidades. 

Por eso te ofrezco una solución completa para tu web.

Desde el diseño hasta los textos. Sin complicaciones.